Sufrí de bullying toda mi vida. Desde el jardín que lo sufro, y esa persona que me lo hacía lo siguió haciendo toda la primaria. Yo (antes, porque a medida de los años, crecí, cambié y aprendí que uno se tiene que manejar solo en esta vida) era de esas nenas que hacían lo que la otra persona quería, bueno, algo así. Esta chica, que juraba ser mi amiga, hacía que todos los demás me dejaran de lado en el jardín. Me acuerdo de una situación fea que me pasó, ella había reunido a todas las chicas y estaban jugando no sé cuál juego y yo les iba preguntando a todas si me dejaban jugar con ellas y todas me decían ‘’Preguntale a ella’’ y yo como pelotuda iba y le preguntaba, y ella me miraba de arriba abajo y me decía ‘’No’’, como si yo fuera una clase de bicho del que hay que estar alejado. Yo toda resignada, sintiéndome tan mierda como ella pintaba que yo era, me iba a jugar con un par de amigos (que hasta ahora sigo conservando) que me decían (con 5 años) que no me haga problema por una pelotuda como ella.
Ese método de hacer que los demás me dejaran de lado se repitió en primer grado cuando yo me quería hacer amiga de alguien y ella iba y no sé que le decía, pero al otro día pareciera que yo fuera invisible. Cuando por fin me puede hacer amiga de alguien, ella ya tenía a casi todo el curso atrás (Algo malvada para tener 5/6 años ¿no?) no hacía falta ‘’quitarme’’ a la que fue mi amiga por todo el resto de la primaria. Por un poco de casualidad, un poco de suerte, Ailen (Que todavía sigue siendo mi amiga) se hiso amiga mía en tercer o cuarto grado.
En cuarto grado ella se vio un poco aplacada por Nicolás, un chico con problemas en la casa y físicos (Gigantismo, la madre se había muerto por eso) que pegaba y amenazaba a todo el salón. Yo, (siempre fui una máquina de atraer problemas) era la que más lo sufría. Él me pegaba, a mí y a mi amiga. Tanto que no podía salir al recreo por el miedo. Mi mamá fue a hablar con el directivo de la escuela, pero parecía que ellos veían el chico problemático y no a la nena que era maltratada. Después lo cambiaron de salón y al año siguiente se cambió de escuela.
A pesar de todo ella seguía estando, seguía molestándome, diciéndome cosas por atrás. Tan así era que el primer día de quinto grado ella puso una ‘’cartita’’ en mi carpeta de parte de mis únicas amigas donde decía que no me bancaban, no querían ser más mis amigas y cosas así. Nunca le creí, porque fue tan obvia de decirme ‘’Me parece que tenes algo en la carpeta, Belén’’. Quinto fue uno de mis peores años de primaria, siempre era yo la mala (Hagamos un parate acá: ella era la clase de pibas que van con las cosas por detrás y yo soy de esas que grita con toda la boca cuando no me caes, o me pasa algo), la que le decía cosas, la que buscaba problemas. Yo tenía un problema con ella, y no ella conmigo. Odié con toda mi alma ese año.
Además de que gracias a ella yo volvía a mi casa o llorando o de muy mal humor. ¿Consecuencias? Yo no quería hacer los deberes, no quería ir a la escuela. Estaba deprimida, y nadie se dio cuenta.
Sexto fue un año borroso para mí. El único hecho significativo para mí, fue que me enamoré de un pibe que a los doce años vivió más cosas que yo, hasta ahora. Era una pelotuda. Me macheteaba, no estudiaba, y hasta a veces desaprobaba las pruebas. La chica seguía igual, nunca se borró del plano. Nada más que ahora no me lo decía en la cara o mis espalda; me lo decía por chat (Una manera muy estúpida de decir las cosas, a mí parecer) era cosa de que yo abría el MSN y (Ni siquiera del mail de ella, si no de una amiga de ella) me decía cosas. Era frustrante porque ella me decía de todo, y yo mina calentona como soy, se lo respondía. Tiempo gastado al pedo.
La secundaría (1º año) me abrió los brazos. Ya no estaba más con esa chica, y me hice amiga de un montón de chicas que ahora me apoyan y significan muchísimo para mí. Y vos estarás pensado: ‘’Bueno, de la mina te olvidaste, ya fue’’. Ni que fuera tan fácil, pero por lo menos tuvimos menos encontronazos y fueron por pelotudeces. Ojalá que ella viera tan inútil como yo lo veo, el pelearnos entre nosotras. Fue un lindo año. Conocí a cinco gays que son mi vida ahora.
El problema fue el verano.
Verano de mierda.
¿Cuán pelotudo puede ser uno? ¿Cuántas cosas se puede esconder así mismo? ¿Cuántos hechos se niega a ver?
Darse cuenta de que uno no es planeado cae como baldazo de agua helada. Sobre todo cuando uno se da cuenta de todas las veces que, discutiendo, tus viejos te dijeron ‘’Si nosotros estamos juntos es por vos’’. Nunca me sentí más mierda en mi vida. Nunca. Desde hace más de seis meses me levando queriéndome morir. Odio haberle arruinado la vida a alguien, sobre todo a mi viejo, que es el único de mi familia, que me aguanta y me comprende.
Porque cuando entras en un pozo de depresión, todo empieza a estar mal.
Tu cuerpo, tu mente, vos, las personas que tenes alrededor.
Miento si digo ‘’Nunca se me pasó por la mente cortarme’’ porque creo que ya van como 5 o 6 veces que lo pensé. Si nunca me corté fue porque, o la tijera no tenía filo (FAIL) o porque tuve un par de personas que me hicieron reflexionar de que eso no está bien. Eso no signifique que cada vez que me pase algo jodido no piense en hacerlo, nada más que tengo la suerte que siempre alguien está para mí.
Últimamente los problemas con mi cuerpo son más jodidos porque antes me chupaba todo un huevo pero ahora es algo que me importa demasiado.
Si no soy bulímica o anoréxica es porque mi mamá está dando vueltas por la casa todo el puto día. (Algo que agradezco y a la vez no, porque nos llevamos para la mierda y ella es una de las razones por las cuales siempre termino llorando y con ganas de cortarme).

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